Es caprichoso el azar, ella no lo buscó y él pasó como sin querer pasar... desde que nuestras almas gemelas se reconocieron no hemos dejado de aprender, amarnos, respetarnos, crecer como seres y como pareja, liberándonos de miedos, dudas, expectativas... un mes después ya vivíamos juntos. En apenas tres meses comenzamos el proyecto que marca el propósito de nuestras vidas. Esta experiencia mágica y transcendental nos ha unido para SERVIR de ejemplo y poder guiar a otros, en su camino, a la sanación y transformación, de vuelta a su SER. Ambos, en busca de nuestro desarrollo personal hemos MANIFESTADO la llegada del otro (hay pruebas que lo confirman); hemos comprobado que nos unían los mismos valores y las mismas ganas de ayudar a los demás. Una historia conmovedora, llena de amor, aprendizajes, conexión y transformación, es la que nos ha llevado a contarla al mundo. Nos hemos encontrado para un propósito mayor que el de ser felices como pareja: AYUDAR A OTRAS PERSONAS A SERLO.